jueves, 6 de octubre de 2016

How to become a National Geographic photographer for 11 days.


If there’s one image that is present in every photographer’s mind, professional, amateur or otherwise, is that of the bold and adventurous National Geographic photographer.
I for one, have dedicated many years to commercial photography. Nevertheless, it has always been with one eye on the horizon, anticipating the next trip to a far off place and day-dreaming about those moments of discovery accompanied by my camera: new cultures, connecting with people on the other side of the world with whom often times you need to communicate with via sign language and having that experience that transcends the material plane.




Travel transforms people for the better, if on top of that you add the joy of documenting it photographically and the people that you meet, the traditions you encounter and the overall aesthetics, to name a few, you’ll no doubt be having one of those unique and seldom lived experiences…well, unless you’re a photographer for National Geographic that is.

It is no easy task, becoming a National Geographic photographer I mean, and besides, perhaps not everyone aspires to it as their full-time job. What I am certain of, is that the grand majority would love to get a taste of that experience.

A great way of getting a glimpse of that lifestyle and learn everything that you want to learn about photography without having to renounce your actual life, is by going on a photo tour. There are many to choose from, all offering a combination of travel and photography. Some with a strong focus on landscapes or on astronomy and others with an emphasis on the experience of documentary photography, which I personally find more interesting. I want to be that bold and adventurous photographer.

Photosynthesis Photo Tours, for example, offers an 11-day trip to Nepal. It starts in the chaotic and exciting streets of Kathmandu, passes through a little- own Buddhist monastery with the opportunity to document the lives of monks (something quite difficult to do unless you have a friend there) and ends in a tiny village tucked away in the Himalayas where clients get to experience and be a part of the authentic rural life (moreover, part of the proceeds go to buying a water purifier for the village in order to help with its development). This tour also clarifies that there is margin for some improvisation, an aspect that I find really great since many tours are so strict that they loose the charm of travel. In fact, there are some interesting anecdotes on their web showing how they travel and what kind of experience you can expect to have with them.

It's the kind of adventure I want to have, and to be able to do all of it while practicing the kind of photography that I fantasize about all the time, makes it a perfect fit for me.

Can you imagine the kind of photographs that you'd be able to be make from then on out?
I might be an experienced photographer, but i´ve signed up anyway!




Regards,
Robert Martin.

viernes, 15 de julio de 2016

En Paris con la XT2

Una de las cosas buenas de trabajar para Casanova Foto es que de repente, un día cualquiera, te llega un e-mail del jefe y te dice: “El jueves que viene te vas a París, a la presentación de la nueva cámara Fujifilm X-T2“. Un rato más tarde te llega otro e-mail de Fujifilm con los billetes de avión y el planning de los tres días del evento. Día 1, presentación y rueda de prensa de la nueva y esperada X-T2, y catering. Día 2, prueba de la cámara en el circuito de Le Mans durante todo el día y cena en el hotel. Día 3, desayuno y feedback con Fujifilm y vuelta a Barcelona.

Bueno, pues genial, vamos a París.

Llega el jueves en cuestión y me presento en el aeropuerto de El Prat de Barcelona. Un poco expectante por los problemas de retrasos que estaba habiendo esa semana, me siento en la terraza que hay después de haber hecho el check-in y en seguida veo aparecer a David Airob (X-Photographer) y a Joan Vendrell de Naturpixel.com, les hago unas señas para que me reconocieran y esperamos al embarque tomando un café. Obviamente la tertulia fue sobre las cámaras Fujifilm y más en cuestión sobre la esperada X-T2. Algunos de ellos habían tenido la oportunidad de probar un modelo de preproducción y al parecer la máquina prometía.

Al cabo del rato nos reunimos con Irene Alemany, Joan Girons y José Marquez de Fujifilm e Iker Morán de Quesabesde.com ya listos para embarcar y salir volando hacia París.

Una vez aterrizados y ya en el hotel, fuimos a comer algo y directos a la presentación.





La presentación fue genial, nos dieron todos los detalles técnicos que ya sabéis de sobras respecto a la cámara y nos explicaron las intenciones de Fujifilm para con su nuevo modelo. Aunque esta última parte, la de las intenciones, tal vez sí que llamó un poco más la atención entre muchos de los asistentes, ya que lo que quiere Fujifilm con la X-T2 es llegar a cubrir ese ámbito que aún se les escapaba en fotografía, que es la fotografía periodística más exigente como por ejemplo la deportiva. Ya es común ver a muchos profesionales con cámaras sin espejo en encargos para bodas, o de documental y viajes, pero según contaban el fotoperiodismo de primera línea aún se estaba resistiendo a los encantos de este sistema de cámara.
Por supuesto la excursión que íbamos a hacer al circuito de Le Mans cobraba todo el sentido, así que después de picotear algo y trastear con las cámaras un rato me fui al hotel a descansar y estar listo para las pruebas en circuito.






Después del desayuno nos dieron las preciadas cámaras a los más de doscientos fujistas que fuimos al evento y cogimos el tren con dirección Le Mans.
Durante el trayecto pudimos aprovechar para trastearla un poco más e investigar las novedades del menú y hacernos un poco a ella antes de las carreras.
En general la sensación de la cámara en las manos es muy similar a la de la Fujifilm X-T1, pequeños cambios estéticos y tal vez algo mas de peso, pero sin duda quien ya tenga una X-T1 sabrá hacer el cambio sin problema alguno. Es una cámara ágil, muy bien acabada y se siente bien en las manos. Ahora solo faltaba la prueba de verdad.





















Ya en el circuito, la gente de Fujifilm nos dividió en grupos para ir a diferentes zonas y probar dos ópticas, el fenomenal Fujinon XF 16-55mm f/2.8 R y el 50-140mm f/2.8 R con el multiplicador.

La sensación general de mis compañeros de viaje en cuanto a la respuesta de la cámara en estas condiciones yo creo que fue bastante buena. Yo personalmente creo que la cámara se comportó perfectamente, el nuevo sistema de autofocus me pareció muy bueno en las condiciones en las que estábamos trabajando, (mucho contraluz, postes, vallas y personas de por medio) y el enfoque por seguimiento respondió sin sufrir apenas.

En cuanto a calidad de imagen tampoco vamos a descubrir nada nuevo, los resultados a nivel de detalle y rendimiento de ISO son estupendos, incluso más que el de la X-T1, cosa que era de esperar.

En cualquier caso esto va de fotografía así que aquí os dejo algunas de las tomas que pude hacer.












Y hasta aquí mi fin de semana en París con la Fujifilm X-T2. Si tenéis alguna pregunta o queréis saber algo en concreto no dudéis en enviar un e-mail o pasaros por Casanova Foto. Además ya se puede reservar para ser uno de los primeros en tenerla cuando empiecen a llegar en septiembre. Y por si os lo estáis preguntando, sí, yo ya la tengo reservada.


Espero que os haya gustado.
Atentamente,
Jorge.

viernes, 10 de junio de 2016

Gary Knight. Historia de un mundo que ya no existe.



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Foto por Pau Giró.


Gary Knight nace 1964 en Oakham, Inglaterra y se cría en Knowle. Dos pequeños pueblos alejados del ritmo y la vida Londinense y de las grandes ciudades. Empieza arquitectura, pero a mediados del primer año deja la carrera para empezar a viajar por Europa y acaba a finales de los 80 en el sudeste asiático. Allí intenta ganarse la vida como fotógrafo viviendo con lo mínimo posible, donando sangre a cambio de dinero y viajando en el techo de los autobuses para ahorrarse parte de los pasajes. La casualidad, o la causalidad, lo lleva a conocer a algunos fotógrafos de la zona que le consiguen sus primeros contactos con algunos cargos de los Jemeres Rojos así como acceso a campos de refugiados. Eso le permite empezar a vender sus fotografías por 25$, una fortuna para la época y la región.





De ahí vuela a los Balcanes y la antigua Yugoslavia, donde cubre la sangrienta guerra que asola la región en los 90. Es en esa época cuando empieza a plantearse si el fotoperiodismo debe ir siempre a expensas de lo que marcan los periódicos (por sus líneas editoriales… y anunciantes) o si eso le obliga a obviar parte de una historia que considera que debe ser contada. Cerca del fin de la guerra, cuando Knight se disponía a seguir la huida hacia Albania de los desplazados Kosovares en el último de los estertores del conflicto, un compañero del semanario Newsweek le hizo llegar una copia de la acusación contra el presidente serbio Slobodan Milošević ante la Corte Penal Internacional. Ese documento le supuso prácticamente una revelación. La estructura en tres partes (Deportation, Persecution, Murder) y el nivel de detalle (que le facilitaba el poder encontrar los lugares y las personas) le permitió, a réplica de la acusación, crear un trabajo fotográfico que no sólo le valió para recibir premios de entidades como Amnistía Internacional, sino que se llegó a utilizar durante los juicios contra el General Milošević, gracias a lo bien documentado, estructurado y expuesto que estaba. “Evidence: War crimes in Kosovo” son fotografías muy duras, perfecto reflejo de lo que se vivió en esa cruenta guerra. Podéis ver una selección en su página web

Foto por Gary Knight.

A partir de ese momento compaginaba trabajos de agencia con trabajos más cercanos a la denuncia social. Durante la guerra de Afganistán, y cubriéndola para la prensa estadounidense (recordemos lo politizada que estaba en esa época), inició un proyecto con una ONG para poder mostrar la guerra sin pasar por el filtro de los anunciantes y líneas editoriales. Cada día enviaba las fotografías digitales que tomaba para que fueran expuestas en las calles de Nueva York.
De forma paralela, y junto a otros 6 grandes fotógrafos de la época deciden hacer algo similar a lo que otro famoso grupo de reporteros gráficos hizo a finales de los años 40*: fundan la agencia VII Photo.
La agencia nace el 9 de Septiembre de 2001 en Perpignan con una escasa inversión inicial aunque, tal como Knight describe, suficiente como para aguantar pocos meses. Necesitaban algún gran suceso que les permitiera poder vender sus fotografías para poder sobrevivir. Y sucedió justo 2 días después. Ese mismo día James Natchwey se desplazó a Nueva York para cubrir un evento al que otro de los compañeros de la agencia no iba a poder asistir (por motivos de agenda y vuelos perdidos). A las 8:46 de la mañana de un normal 11 de septiembre el primero de los aviones se estrella contra la torre Norte de las Torres Gemelas. Ese mes la agencia confirmó que superaría la esperanza de vida que Knight le había dado. “Gracias” a ese atentado facturaron más de 250.000 dólares y se posicionaron como una de las agencias más influyentes del mundo.




El pasado jueves 9 de Junio Knight repasó su carrera en el Centre Cívic Golferichs de Barcelona.

Foto por Jorge Delgado.
A los que empezaban les repitió lo que le dijeron a él en su día: “Hay dos opciones. Puedes esperar a que muera alguien, hacer las fotos y, si tienes suerte, conseguir un encargo. Y de ahí otro. O bien, puedes ir y crear tu encargo para luego intentar venderlo.” “Yo opté por lo segundo y viajé a Camboya”, añadió. Uno de los asistentes le preguntó sobre cómo sus estudios de arquitectura le habían influido en su forma de mirar y componer las fotografías. Tras puntualizar que no era arquitecto, sino que había estudiado algo de arquitectura, dijo que estudiar fotografía es lo menos importante para un fotógrafo. Lo importante es saber fotografiar personas, saber entender su esencia: “Fotografié a padres huyendo de sus casas en los Balcanes, pero hasta que no tuve hijos no entendí qué sentían, y eso se nota en mis imágenes. Es importante saber fotografiar, pero lo es todavía más estudiar filosofía, aprender a escribir bien (es todavía más importante!)...”. En relación a profesionalizarse como fotógrafo, destacó la importancia de saber estructurar los proyectos, planificarlos, marcar las líneas principales, cómo se gestionará, a quién se acudirá… y de la gestión eficiente del presupuesto (demostrar que es viable y en qué se utilizará el dinero), clave en caso de querer pedir una inversión. Uno de los asistentes también le preguntó sobre la polémica que se ha desatado recientemente al respecto de Steve McCurry y sus fotografías (excesivamente) retocadas. Dijo que McCurry simplemente es quien ha iniciado la polémica pero que, en realidad, el problema es inherente a la profesión. “Desde 1988 hasta ahora nadie nunca me ha preguntado si las fotografías están retocadas o no, si he alterado la imagen a posteriori o la situación en el momento de hacer la fotografía para conseguir un objetivo concreto. El sector se autorregula y cada uno ha marcado sus límites. Ahí entra la importancia de las asociaciones profesionales creando marcos, normativas internas y definiendo los límites de lo que se puede y no se puede hacer”. Por último, al preguntarle por la diferencia entre los grandes reportajes en países exóticos (a priori más fáciles de vender) y los reportajes locales, menos “llamativos” dijo que ninguno de los dos son fáciles de vender, que aunque es verdad que los primeros sean más llamativos y espectaculares, son más sensiblemente más caros. “El mundo en el que yo he vivido ya no existe. Solamente mi factura de teléfono de la guerra de Afganistán subió a casi 50.000 dólares. Durante la guerra de los balcanes tenía 3 coches permanentemente en alquiler con su chófer. Nadie invierte ya ese dinero. Hay historias locales que se deben contar y que no por no ser tan exóticas dejan de ser vendibles.”. Espero que os haya gustado. Disfrutad, Pau paug_photo
@paustinson

*La agencia Magnum Photos, fundada en 1947 por Robert Capa, David "Chim" Seymour, Henri Cartier-Bresson, George Rodger, William Vandivert, Rita Vandivert, Maria Eisner.