miércoles, 21 de enero de 2015

El misterio del muchacho de la cámara de fotos.

"“Yo recuerdo estar tranquilamente tomando algo por el barrio de Sant Antoni. Y allí estaba. Tras el cristal. Apuntándome con su arma. No, no, le juro que yo no estaba haciendo nada extraño. Me estaba tomando un café de aquellos gigantes en el bar de los ventanales verdes, ese que es como muy americano. Bueno, sí. Reconozco que en un momento determinado me puse en plan melancólica a mirar por la ventana. No sé, estaba un poco ida. En la cafetería sonaba un CD de esos en los que cantan como llorando y me dio por ponerme nostálgica. Pero nada más. Nada fuera de lo común. Sí, sí. Él vio que le miraba. ¡Y escuche! ¡Le miré desafiante! ¡Directamente al ojo que le quedaba libre! Y justo entonces… ¡un fogonazo de luz blanca y un “click” que dejó, por un momento, la calle en silencio! No sé… no sé qué le llevó a hacerlo. Aquella mañana llevaba un vestidito rojo, que había sido de mi abuela. Y estaba muy guapa, sí, muy guapa. Como para ir al Apolo, vaya. Estupenda. Supongo que fue eso.”
Una ligera expresión de orgullo recorrió brevemente el rostro de la muchacha. El policía volvió a morderse el labio, tentado a dejar escapar la rabia que le quemaba el pecho y espetarle a aquella modernilla que de estupenda, nada. Pero anotó los restos de testimonio en su viejo ordenador de sobremesa, cerró el documento y despidió a la joven con una palmada en el hombro y un gracias entre dientes. El muchacho de la cámara de fotos había actuado de nuevo. Y, de nuevo, sus motivos se le escapaban."
Escrito por @Adela_Silvestre

La fotografía callejera o streetphotography es un género muy interesante, popular y más antiguo de lo que puede parecer. Este tipo de fotografía ya generó grandes mitos, como Henri Cartier-Bresson allá en los 40, o más actuales, como Alex Webb. Y aunque es muy difícil tener buenos resultados, es tremendamente adictiva y emocionante; y precisamente lo que la hace emocionante es lo que hace que, a la vez, nos pueda dar un poco de reparo: ir cámara en mano por la calle haciendo fotos a desconocidos. Yo mismo lo he vivido.
El primer día que sales a la calle, lo haces con cara seria y medio asustado por lo que te puedan decir; pero la realidad es, que una vez empiezas, te das cuenta de que con una sonrisa o un cumplido nadie tiene problemas en que le hagas una foto. Y es que cuando le plantas la cámara a alguien en la cara y no haces una, si no varias tomas, es fácil empezar a pensar en qué le puede estar pasando por la cabeza a esa persona. El relato que @adelasilvestre ha escrito al principio de esta entrada, en un tono de humor, podría ser lo que pensaba la chica de la foto que encabeza este texto.
Nada más lejos de la realidad.
Está claro que a alguien puede que no le guste que le fotografíes y te lo haga saber. En este punto lo más fácil es borrar la foto en cuestión y listo. Pero lo más importante, sin duda, es hacer muchas fotos, salir todo lo posible a la calle y no desanimarse. En este blog voy a describir técnicas, daros algunos trucos, comentarios y, por supuesto, compartir mis fotos. ¡Espero que os guste y espero vuestros comentarios!

@jdelgadofoto

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