viernes, 10 de junio de 2016

Gary Knight. Historia de un mundo que ya no existe.



LrMobile0906-2016-1152190401297247731.jpeg
Foto por Pau Giró.


Gary Knight nace 1964 en Oakham, Inglaterra y se cría en Knowle. Dos pequeños pueblos alejados del ritmo y la vida Londinense y de las grandes ciudades. Empieza arquitectura, pero a mediados del primer año deja la carrera para empezar a viajar por Europa y acaba a finales de los 80 en el sudeste asiático. Allí intenta ganarse la vida como fotógrafo viviendo con lo mínimo posible, donando sangre a cambio de dinero y viajando en el techo de los autobuses para ahorrarse parte de los pasajes. La casualidad, o la causalidad, lo lleva a conocer a algunos fotógrafos de la zona que le consiguen sus primeros contactos con algunos cargos de los Jemeres Rojos así como acceso a campos de refugiados. Eso le permite empezar a vender sus fotografías por 25$, una fortuna para la época y la región.





De ahí vuela a los Balcanes y la antigua Yugoslavia, donde cubre la sangrienta guerra que asola la región en los 90. Es en esa época cuando empieza a plantearse si el fotoperiodismo debe ir siempre a expensas de lo que marcan los periódicos (por sus líneas editoriales… y anunciantes) o si eso le obliga a obviar parte de una historia que considera que debe ser contada. Cerca del fin de la guerra, cuando Knight se disponía a seguir la huida hacia Albania de los desplazados Kosovares en el último de los estertores del conflicto, un compañero del semanario Newsweek le hizo llegar una copia de la acusación contra el presidente serbio Slobodan Milošević ante la Corte Penal Internacional. Ese documento le supuso prácticamente una revelación. La estructura en tres partes (Deportation, Persecution, Murder) y el nivel de detalle (que le facilitaba el poder encontrar los lugares y las personas) le permitió, a réplica de la acusación, crear un trabajo fotográfico que no sólo le valió para recibir premios de entidades como Amnistía Internacional, sino que se llegó a utilizar durante los juicios contra el General Milošević, gracias a lo bien documentado, estructurado y expuesto que estaba. “Evidence: War crimes in Kosovo” son fotografías muy duras, perfecto reflejo de lo que se vivió en esa cruenta guerra. Podéis ver una selección en su página web

Foto por Gary Knight.

A partir de ese momento compaginaba trabajos de agencia con trabajos más cercanos a la denuncia social. Durante la guerra de Afganistán, y cubriéndola para la prensa estadounidense (recordemos lo politizada que estaba en esa época), inició un proyecto con una ONG para poder mostrar la guerra sin pasar por el filtro de los anunciantes y líneas editoriales. Cada día enviaba las fotografías digitales que tomaba para que fueran expuestas en las calles de Nueva York.
De forma paralela, y junto a otros 6 grandes fotógrafos de la época deciden hacer algo similar a lo que otro famoso grupo de reporteros gráficos hizo a finales de los años 40*: fundan la agencia VII Photo.
La agencia nace el 9 de Septiembre de 2001 en Perpignan con una escasa inversión inicial aunque, tal como Knight describe, suficiente como para aguantar pocos meses. Necesitaban algún gran suceso que les permitiera poder vender sus fotografías para poder sobrevivir. Y sucedió justo 2 días después. Ese mismo día James Natchwey se desplazó a Nueva York para cubrir un evento al que otro de los compañeros de la agencia no iba a poder asistir (por motivos de agenda y vuelos perdidos). A las 8:46 de la mañana de un normal 11 de septiembre el primero de los aviones se estrella contra la torre Norte de las Torres Gemelas. Ese mes la agencia confirmó que superaría la esperanza de vida que Knight le había dado. “Gracias” a ese atentado facturaron más de 250.000 dólares y se posicionaron como una de las agencias más influyentes del mundo.




El pasado jueves 9 de Junio Knight repasó su carrera en el Centre Cívic Golferichs de Barcelona.

Foto por Jorge Delgado.
A los que empezaban les repitió lo que le dijeron a él en su día: “Hay dos opciones. Puedes esperar a que muera alguien, hacer las fotos y, si tienes suerte, conseguir un encargo. Y de ahí otro. O bien, puedes ir y crear tu encargo para luego intentar venderlo.” “Yo opté por lo segundo y viajé a Camboya”, añadió. Uno de los asistentes le preguntó sobre cómo sus estudios de arquitectura le habían influido en su forma de mirar y componer las fotografías. Tras puntualizar que no era arquitecto, sino que había estudiado algo de arquitectura, dijo que estudiar fotografía es lo menos importante para un fotógrafo. Lo importante es saber fotografiar personas, saber entender su esencia: “Fotografié a padres huyendo de sus casas en los Balcanes, pero hasta que no tuve hijos no entendí qué sentían, y eso se nota en mis imágenes. Es importante saber fotografiar, pero lo es todavía más estudiar filosofía, aprender a escribir bien (es todavía más importante!)...”. En relación a profesionalizarse como fotógrafo, destacó la importancia de saber estructurar los proyectos, planificarlos, marcar las líneas principales, cómo se gestionará, a quién se acudirá… y de la gestión eficiente del presupuesto (demostrar que es viable y en qué se utilizará el dinero), clave en caso de querer pedir una inversión. Uno de los asistentes también le preguntó sobre la polémica que se ha desatado recientemente al respecto de Steve McCurry y sus fotografías (excesivamente) retocadas. Dijo que McCurry simplemente es quien ha iniciado la polémica pero que, en realidad, el problema es inherente a la profesión. “Desde 1988 hasta ahora nadie nunca me ha preguntado si las fotografías están retocadas o no, si he alterado la imagen a posteriori o la situación en el momento de hacer la fotografía para conseguir un objetivo concreto. El sector se autorregula y cada uno ha marcado sus límites. Ahí entra la importancia de las asociaciones profesionales creando marcos, normativas internas y definiendo los límites de lo que se puede y no se puede hacer”. Por último, al preguntarle por la diferencia entre los grandes reportajes en países exóticos (a priori más fáciles de vender) y los reportajes locales, menos “llamativos” dijo que ninguno de los dos son fáciles de vender, que aunque es verdad que los primeros sean más llamativos y espectaculares, son más sensiblemente más caros. “El mundo en el que yo he vivido ya no existe. Solamente mi factura de teléfono de la guerra de Afganistán subió a casi 50.000 dólares. Durante la guerra de los balcanes tenía 3 coches permanentemente en alquiler con su chófer. Nadie invierte ya ese dinero. Hay historias locales que se deben contar y que no por no ser tan exóticas dejan de ser vendibles.”. Espero que os haya gustado. Disfrutad, Pau paug_photo
@paustinson

*La agencia Magnum Photos, fundada en 1947 por Robert Capa, David "Chim" Seymour, Henri Cartier-Bresson, George Rodger, William Vandivert, Rita Vandivert, Maria Eisner.

No hay comentarios:

Publicar un comentario